Pues ya una última entrada para despedirnos, a modo de resumen.
No sé qué pensarán los niños pero para nosotros ha sido un viaje increíble. No hemos tenido ni un solo problema: llegábamos a los sitios antes de tiempo, las citas se cumplían, un par de retrasos solo a la hora de levantarse... Lo de quedarse en el metro siempre pasa, pero no es nada grave y se soluciona fácil.
Lo del atraco bueno, eso ya no depende de nosotros.
Pues mi más sincera enhorabuena y mi agradecimiento más profundo. A ellos, mis niños, y a vosotros, sus padres y madres, que algo habréis tenido que ver.
No deja de ser un grupo de adolescentes, con sus manías y sus peculiaridades típicas de la edad, pero hay actitudes y comportamientos que vienen de casa y que a nosotros, los profes, nos hacen pensar que no hay que tirar la toalla. A pesar de lo que veáis en el vídeo, ni si quiera dormían tanto como en otros viajes.
Es cierto que era un grupo pequeño, y eso se tiene que notar, pero aún así y como os contaba en el anterior párrafo, se respiraba un ambiente diferente: grupo cariñoso, empático, súper responsable... Ojalá pudiera elegir llevármelos de nuevo.
Llevo algo así como 17 o 18 viajes y me veo con la potestad de poder opinar y os digo que esta ha sido muy especial. Es que no se escuchó ni una queja de las de :
- Profeeeee, estoy cansado.
- Profeee, ¿Nos volvemos al hotel?
- Profeeee, yo quiero volver ya
- Profeeeee, ¿Por qué hay que caminar tanto.?
- Profeeee, no hay nada que me guste (en un buffet)
Pues en este viaje nada de eso. Se amoldaban a todo (algunos tienen membresía VIP en el Mcdonald's pero tampoco es grave). Y encima pudieron ver a un profe deteniendo a un carterista. ¿Qué más se puede pedir?
Pues un abrazo inmenso y GRACIAS de nuevo. Gracias simplemente por SER lo que sois y por ESTAR donde estáis. Un placer haber coincidido con vosotros.
ARRORRÓ
No hay comentarios:
Publicar un comentario